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“Trabajo Basura” (Office Space)[1999]

“¡No tenemos mucho tiempo en esta Tierra! ¡No hemos nacido para derrocharlo de esta manera! ¡Los seres humanos no están destinados a sentarse en pequeños cubículos mirando las pantallas de las computadoras todo el día, llenando formularios inútiles y escuchando a ocho jefes diferentes hablando sobre Declaraciones de Misión! “

Peter Gibbons, “Trabajo Basura” (Office Space)[1999]

Ahora que cada uno de nosotros vive en autoaislamiento, socialmente distanciado, con locales comerciales cerrados, oficinas abandonadas y centros urbanos reducidos a pueblos fantasmas, es difícil no preguntarse qué tipo de impacto duradero tendrá el Covid-19 en nuestras ciudades y nuestras costumbres. ¿Deberán adaptarse los hogares para alojar mejor nuestra “home office”? ¿Se ensancharán las veredas para que podamos mantener nuestra distancia? ¿Ya no queremos vivir tan densamente juntos, trabajando en oficinas de planta abierta y amontonados en ascensores? ¿El Pagofacileo de Sir Chandler volverá ser el mismo?
La agencia de diseño inglesa DRU ya ha cambiado todo su enfoque para imaginar cómo sería el paisaje post-Covid-19. Fundada en 1943, la Unidad de Investigación de Diseño (por las siglas en inglés para Design Research Unit) tiene una historia de pensar en grande. Dio forma a la apariencia de gran parte de la Gran Bretaña de la posguerra, incluido el “Dome of Discovery”, los letreros de las calles de Londres y el logotipo de la ferroviaria nacional British Rail. Ahora ha convertido sus energías creativas en imaginar las formas en que los edificios podrían ayudar a limitar la propagación de futuras epidemias, abarcando todo, desde el diseño de interiores y espacios públicos, hasta los recubrimientos de superficie, llegando a nivel nano.
“La forma en que pensamos los espacios de trabajo será el mayor cambio”, dice Darren Comber, director ejecutivo de Scott Brownrigg, que se fusionó con la DRU en 2004. “Hemos visto un gran auge en los espacios de “CO-WORKING”. Pero, después de esto, ¿las empresas realmente van a querer poner a todo su equipo en un solo lugar, donde se mezclan estrechamente con otras empresas?”
El sueño del “CO-WORKING”, ese término de moda para referirse a oficinas de espacio compartido con un concepto de trabajo basado en la colaboración y conexión, utilizadas por emprendedores y pequeñas empresas, se vendió sobre la base de la interacción social, la promesa de que podrías enfrentarte a esos tipos creativos independientes mientras esperas tu café artesanal. Pero la proximidad ya no parece tan tentadora. “No estoy sugiriendo que todos volvamos a trabajar en cubículos celulares de la década de 1950, pero creo que la densidad en las oficinas cambiará. Veremos un alejamiento de los diseños de planta abierta, así como una mejor ventilación y más ventanas que se puedan abrir “.
Es una corazonada compartida por Arjun Kaicker, quien dirigió el Equipo de Ambientes de Trabajo en Foster and Partners durante una década, influyendo en la gigantesca nueva sede para Apple y Bloomberg. “Creo que veremos pasillos y puertas más anchas, más particiones entre departamentos y muchas más escaleras”, dice Kaicker, quien ahora dirige análisis e información en Zaha Hadid Architects (ZHA). “Todo se ha tratado de romper las barreras entre los equipos, pero no creo que los espacios fluyan tanto entre sí”.
Los muebles también pueden cambiar. “Los escritorios de oficina se han reducido con los años, de 1.8m a 1.6m a ahora 1.4m y menos, pero creo que veremos una reversión de eso, ya que la gente no querrá sentarse tan cerca”. Imagina que se podría introducir legislación para exigir un área mínima por persona en las oficinas, así como una reducción en la ocupación máxima de ascensores y vestíbulos más grandes para minimizar el hacinamiento.
Todo esto podría tener un gran efecto en el horizonte. “Los edificios de gran altura serían más caros de construir y serían menos eficientes”, agrega, “lo que puede reducir el atractivo económico para los desarrolladores de la construcción de torres altas y súper altas, tanto para oficinas como residenciales”.
El equipo de Kaicker está trabajando en oficinas futuristas que emplean algo de lo que creen que podrían ser los principios del post-coronavirus. El nuevo cuartel general de ZHA para la compañía de gestión de residuos “Bee’ah en Sharjah”, Emiratos Árabes Unidos, se ha diseñado en torno al concepto de “sendas sin contacto”, lo que significa que los empleados rara vez tendrán que tocar una superficie con las manos para navegar por el edificio. Los ascensores se pueden llamar desde un teléfono inteligente, evitando la necesidad de presionar un botón tanto afuera como adentro, mientras que las puertas de la oficina se abrirán automáticamente mediante sensores de movimiento y reconocimiento facial.
“Hemos tratado de eliminar el contacto directo con los servicios comunitarios, desde la calle hasta la estación de trabajo”, dice Kaicker, y agrega que las persianas, la iluminación, la ventilación e incluso pedir un café se controlarán desde su teléfono. Con el 80% de las enfermedades infecciosas transmitidas al tocar superficies contaminadas, este futuro en manos libres bien podría ser positivamente contagioso.
Vía: The Guardian 

Un pensamiento en “La forma en que pensamos los espacios de trabajo será el mayor cambio (?)

  1. El artículo me hace pensar en que la ergonomía debería innovarse en función a este complejo contexto pandémico. Tal vez por un tiempo hay que olvidarse del coworking fisico (satirizado por ejemplo en la serie de netflix Millenials), pero tal vez se potencie mucho el coworking hecho por teletrabajo descentralizado, propuesto por ejemplo para el trabajo gubernamental por Juan Bautista Justo en su artículo publicado en DPI "El ocaso de las Capitales".

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