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La segunda semana de la Bienal Panamericana de Arquitectura de Quito (BAQ) empezó con la participación especial del reconocido arquitecto colombiano Daniel Bermúdez, graduado de la Universidad de los Andes (1973), profesor titular en la Facultad de Arquitectura de esa misma institución desde 1975 y Profesor Emérito desde 2015. 

 

Como arquitecto independiente ha realizado múltiples proyectos, de los cuales sobresalen: el proyecto urbanístico Ciudad Salitre en Bogotá; el Plan Maestro y varios edificios de la Universidad de los Andes como el Alberto Lleras Camargo y el Carlos Pacheco Devia, la Biblioteca-Auditorio, el Museo de Arte, la Vicerrectoría de Posgrados y los espacios públicos para la Universidad Jorge Tadeo Lozano.

 

También figuran en su historial profesional dos de las cuatro bibliotecas públicas de gran escala de Bogotá, la Biblioteca Pública El Tintal y el Centro Cultural Biblioteca Pública Julio Mario Santo Domingo, el cual incluye el Teatro Mayor, un importante centro para las artes escénicas y musicales.

 

Su intervención en la agenda académica de la BAQ 2020 respondió al formato de conferencia magistral, a través de la cual pudo compartir su visión sobre la arquitectura en la actualidad y su poder transformador, paseándose por sus obras más emblemáticas, construcciones que se han consolidado como epicentro de actividades culturales y artísticas en su país natal.

 

Mirar desde la ciudad

Entre sus reflexiones más importantes, durante casi dos horas de exposición, resalta la idea que define al arquitecto como ese profesional que trabaja simultáneamente en tres mesas: la ciudad, el proyecto y el detalle.

 

“La mirada desde la ciudad confirma si el proyecto es adecuado”, aseguró Bermúdez. Además, enfatizó en que hay que comprobar el servicio que las edificaciones prestan a la población, identificar en las construcciones esa solución a un problema y ese aporte a la consolidación urbana.

 

Asimismo, dijo que “el arquitecto es consciente de la medida y esto se aprende midiendo, midiendo todo”. Tal afirmación sirvió como preámbulo para hacer un llamado a la reflexión e invitar a los nuevos profesionales a encontrar soluciones en el verdadero conocimiento que da salir a los terrenos e interactuar con la realidad, teniendo una conciencia clara y una mirada crítica de la ciudad y sus necesidades.

 

La belleza de lo invisible

La relación entre bienestar y belleza fue otro tema que no podía faltar en la conferencia de Bermúdez, ya que su respuesta creativa siempre ha destacado por ir de la mano con un sello particular que se caracteriza por el respeto a lo público y la generación de confort, sin descuidar lo estético y lo artístico.

 

En este sentido, aclaró que el confort es familia de la belleza. “Donde hay confort, hay posibilidades de tener belleza”. Según el autor y docente, una de las responsabilidades de la arquitectura es generar bienestar y buenas condiciones para dar origen a momentos de belleza. Y es en esta labor que entra en juego la libertad propia del arte.

 

Así pues, la belleza podría considerarse como un lugar para sentirse bien. Por eso se dice que, en arquitectura, la belleza se vuelve invisible luego de su reconocimiento, dando paso a esa sensación de tranquilidad y bienestar que las personas experimentan en cada construcción.

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